En la Universidad de Arizona, el equipo que trata de evitar brotes de coronavirus tuvo una primera victoria aplicando una estrategia poco convencional: analizar heces fecales.
Además de realizar pruebas de covid-19 aleatorias a sus miles de estudiantes, hacer el uso de mascarillas y el distanciamiento físico obligatorio, con el regreso de estudiantes a los dormitorios comenzó la estrategia de análisis en las aguas residuales.
El plan ya evitó un brote la semana pasada.
«Creemos que esta es una herramienta muy valiosa que nos ayuda a estar por delante del virus», dijo el presidente de la institución, Robert C. Robbins, en una rueda de prensa.
Con el regreso a clases de más de 30.000 estudiantes en la ciudad de Tucson, en el suroeste de Estados Unidos, las pruebas preventivas comenzaron la semana pasada, incluido el monitoreo de las cloacas de los dormitorios de alumnos.
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